Durante demasiado tiempo, la incontinencia urinaria ha sido tratada como un tema de segunda categoría: mencionado en voz baja, resignado como consecuencia inevitable del parto o del envejecimiento, y postergado por vergüenza tanto en pacientes como, en ocasiones, en los propios equipos clínicos. Los datos, sin embargo, son inapelables: afecta a una de cada tres mujeres en algún momento de su vida y constituye uno de los motivos de consulta urológica y ginecológica más frecuentes a nivel mundial, con profundas repercusiones sobre la calidad de vida, la salud mental y la actividad social de quienes la padecen.
Este número de nuestro newsletter está enteramente dedicado a este problema, no como un gesto simbólico, sino porque la evidencia científica de los últimos años ha renovado de manera sustantiva nuestro arsenal diagnóstico y terapéutico. Desde nuevas guías clínicas internacionales hasta el refinamiento de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, pasando por el protagonismo emergente de la rehabilitación del piso pélvico como primera línea de tratamiento, estamos ante un campo en plena efervescencia.
Nuestra invitación es a leer, debatir y —sobre todo— llevar estas actualizaciones al encuentro cotidiano con nuestros pacientes. La incontinencia tiene solución. Nuestro deber es que ellos lo sepan.
La incontinencia urinaria (IU) se define como la pérdida involuntaria de orina objetivamente demostrable que constituye un problema social o higiénico para quien la experimenta. Según la Sociedad Internacional de Continencia (ICS), se clasifica principalmente en tres tipos: de esfuerzo (IUE), de urgencia (IUU) y mixta (IUM), siendo esta última la presentación más frecuente en la práctica clínica habitual.
La prevalencia global oscila entre el 25% y el 45% en mujeres adultas, con un incremento progresivo asociado a la edad, la paridad y el índice de masa corporal elevado. A pesar de su alta prevalencia, estudios consistentes estiman que solo entre el 25% y el 30% de las mujeres afectadas consulta espontáneamente, en gran medida por la normalización cultural del síntoma y por barreras de acceso y vergüenza. Este subdiagnóstico sostenido tiene consecuencias directas
En la IUE, el mecanismo central es la insuficiencia del soporte uretral y/o la incompetencia esfinteriana intrínseca, favorecidas por el daño del piso pélvico secundario al parto vaginal, las variaciones hormonales del climaterio y la neuropatía pudenda. La IUU, en cambio, se origina en la hiperactividad del detrusor, ya sea de causa neurológica identificable (vejiga neurógena) o idiopática, siendo esta última la más prevalente. La comprensión de ambos mecanismos es indispensable para orientar el tratamiento con precisión.
Las guías actuales de la European Association of Urology (EAU 2024) y de la AUA/SUFU (2023) coinciden en que el estudio inicial no requiere urodinámica de rutina. La anamnesis estructurada incluyendo diario miccional de 3 días—, el examen físico con maniobra de Valsalva y el cuestionario validado ICIQ-SF constituyen el estándar diagnóstico de primera línea. La cistomanometría multicanal queda reservada para casos complejos, recurrentes o en los que el diagnóstico clínico es incierto. La ecografía perineal emerge como herramienta complementaria de alto valor en la evaluación del cuello vesical la uretra proximal.
Distribución de los tipos de incontinencia urinaria en mujeres adultas (%).
Más de la mitad de las mujeres con incontinencia urinaria tiene la forma mixta: pierde orina tanto al toser o esforzarse como cuando siente urgencia repentina. Solo una minoría presenta un tipo puro. Esto explica por qué el tratamiento casi siempre debe ser combinado y personalizado, y no responde a una sola intervención.
La Región del Biobío vive un momento de creciente dinamismo en el campo de la uroginecología. El Hospital Guillermo Grant Benavente, referente clínico del sistema público regional, ha intensificado durante el último año sus derivaciones hacia la unidad de piso pélvico, impulsado por el trabajo coordinado entre los servicios de ginecología y urología. La instalación progresiva de protocolos de tamizaje para incontinencia urinaria en controles de salud de la mujer ha permitido identificar casos que históricamente permanecían invisibles.
Desde la academia, la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción avanza en la formalización de competencias uroginecológicas dentro de su programa de especialización en Obstetricia y Ginecología, incorporando módulos específicos sobre diagnóstico funcional y rehabilitación del piso pélvico. Este esfuerzo formativo busca asegurar que los especialistas egresados de la región cuenten con herramientas actualizadas para abordar la alta prevalencia de disfunciones del piso pélvico en la población femenina local.
Paralelamente, la red de kinesiólogos especializados en uroginecología en Concepción ha experimentado un crecimiento sostenido, mejorando el acceso a tratamiento conservador de calidad. Queda pendiente, sin embargo, el desafío de integrar esta oferta al sector público de manera sistemática y equitativa.
Los últimos dos meses han sido de intensa actividad para la comunidad uroginecológica latinoamericana nucleada en torno a ALAPP. La asociación publicó en su plataforma digital un documento de posicionamiento respecto a la implementación de las nuevas guías EAU 2024 en contextos de salud pública de la región, reconociendo las brechas de acceso al diagnóstico urodinámico y proponiendo algoritmos adaptados a entornos de recursos limitados.
En el ámbito formativo, se realizó con éxito el segundo webinar del ciclo anual de Piso Pélvico con más de 340 participantes de 12 países. El encuentro abordó el uso de toxina botulínica intravesical en vejiga hiperactiva refractaria, contando con la participación de referentes de Argentina, Brasil, Colombia y México.
ALAPP también anunció la apertura del proceso de inscripción para el próximo congreso anual, cuya sede y fecha definitiva se comunicarán en las próximas semanas a través de los canales oficiales de la asociación. Se invita a los miembros a presentar trabajos libres antes del cierre del llamado a abstracts.
Finalmente, la asociación renovó su acuerdo de colaboración académica con la International Urogynecological Association (IUGA), fortaleciendo el intercambio científico y la actualización continua de sus socios en toda la región.