La nueva normalidad en las consultas médicas de la era Covid-19

¿Realmente vamos a tener una nueva normalidad?, o ¿solo vamos a cambiar momentáneamente nuestra forma de trabajar?

Estos son solo dos preguntas que todos los médicos nos estamos planteando en esta “Era Covid”. Algo ha cambiado en nuestras vidas, y en nuestro trabajo. Nuestra profesión siempre se ha basado en el contacto con nuestros pacientes, les hemos tocado, les hemos hablado con la mirada, les escuchamos mientras nos percatamos de su lenguaje corporal. Ellos nos miran atentamente para vislumbrar en nuestros gestos cualquier signo que les puede alamar o calmar su ansiedad. Nos comunicamos con ellos con los cinco sentidos. Y ahora esto ha cambiado, tenemos que atenderles, tratarles, aliviarles y consolarles, todo a través del teléfono.

Esto, queridos colegas, no nos lo han enseñado en la Facultad de Medicina, y es tremendamente difícil. Es cierto que técnicamente es factible. Que podemos diagnosticar muchas enfermedades a través de una Historia Clínica realizada por teléfono, que existen aplicaciones que nos van a ayudar para poder enviar y recibir desde nuestro computador cuestionarios validados o diarios miccionales, pero ¿no pensáis en todo lo que estamos perdiendo?, ¿en la disminución en la calidad humana que vamos a dar a nuestros pacientes?. Esos pacientes que cuando entran a la consulta y solo con vernos la cara ya tienen menos dolor, los que confían en nosotros ciegamente y ponen sus vidas en nuestras manos.

Se pueden hacer consultas telemáticas, y en los tiempos donde las curvas de contagio son elevadas, no nos va a quedar mas remedio que trabajar de este modo, pero en mi opinión, no podemos seguir trabajando así, en los tiempos que ahora llaman “la nueva normalidad”. No es lo mismo emitir un certificado digital del Ayuntamiento, que tratar a un ser humano, que está enfermo, que está sufriendo, no creo que esta nueva normalidad esté hecha para la profesión médica.

Durante la época donde la pandemia ha atacado con crudeza, las consultas telemáticas han suplido con bastante efectividad y esfuerzo por parte de los profesionales sanitarios, las consultas presenciales. Hemos aprendido mucho y hemos optimizado de manera sobresaliente los recursos.  Hemos aprendido, que muchas de las patologías que tratamos, pueden ser diagnosticadas y tratadas por teléfono, hemos llevado adelante también las revisiones de los tratamientos farmacológicos que hemos recetado, incluso, revisiones de intervenciones quirúrgicas realizadas con bastante anterioridad d la fecha de la revisión y nos hemos conformados con las respuestas de nuestros pacientes pero, les hemos dado cita presencial para cuando terminara los peores momentos de la pandemia.

¿O alguien se ha quedado tranquilo sin explorar a una mujer intervenida de prolapso sin explorarla? Además, al final de la consulta telemática siempre te quedaba en la boca un regusto amargo de incertidumbre, ¿He hecho lo correcto?, ¿el paciente se habrá explicado bien?, ¿me habrá entendido correctamente las indicaciones que le he dado? Porque ellos nos examinan cada palabra y cada gesto que hacemos, pero nosotros a ellos también. En ocasiones nos dicen mas con sus gestos que con sus palabras.

Hemos trabajado duro y bien, de hecho, si solo fuéramos “dispensadores de remedios”, la cosa podría seguir así en la “nueva normalidad”. Pero queridos colegas y amigos, somos mas que eso.

Blanca Madurga Patuel
Uróloga Española Coordinadora Nacional de Urología Funcional, Femenina y Urodinámica de la Asociación Española de Urología

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