Las cirugías del Piso Pélvico en tiempos Covid-19

No hubo reto igual en el último siglo que demandara una respuesta tan rápida a los sistemas de salud como la pandemia por coronavirus COVID 19.

La cirugía del piso pélvico no quedó excluida de este abrupto cambio de escenario, y en cierto modo, fue radicalmente postergada para favorecer otras necesidades básicas en salud tales como insumos en protección COVID, disponibilidad de camas de internación, de terapia intensiva, disponibilidad del personal sanitario (que fue afectado a la pandemia o fue víctima de ella) y no menos importante aún, fue la preservación de los recursos económicos. 

Las cirugías de piso pélvico tienen características que las hacen únicas en relación a otros tipos de cirugías, algunas de ellas son inherentes a la población que trata:

  • Generalmente pacientes mayores de 65 años 
  • Con múltiples enfermedades concomitantes (hipertensión arterial, diabetes)
  • Y en espera de una cirugía no urgente, que es denominada “electiva”.

Bajo estas circunstancias, la resolución quirúrgica de nuestros pacientes quedó relegada para no exponer a una población de riesgo, y para no ocupar el sistema de salud con patologías no urgentes. No obstante, si bien estas cirugías son llamadas “electivas”, este nombre da la falsa impresión de que podemos elegir si operar o no a estos pacientes. 

Es obvio que estos pacientes que tienen indicación formal de operarse deben demorar su resolución en la fase más aguda de la pandemia, y que nosotros como cirujanos de piso pélvico tenemos la obligación de definir en qué momento y bajo qué circunstancias podremos realizar las mismas. 

Este escenario dinámico y cambiante plantea un dilema que debemos afrontar con un criterio lógico y humanitario. Por un lado, existen guías internacionales que nos ayudan a definir cuanto tiempo podemos postergar una cirugía, pero en el mismo escenario la necesidad del aislamiento deshumaniza ese contacto y esa decisión.  

En esta nueva realidad emerge la necesidad de redefinir como nos comunicamos, muchas consultas actuales son por Telemedicina, y hasta que nos habituemos a este nuevo método, la transmisión de esta información no siempre es recibida con la misma empatía que en la entrevista cara a cara. 

Ayudar a un paciente a tomar una decisión quirúrgica o informarle que debemos diferirla, y que poseemos de formas de su calidad de vida mejore hasta que llegue ese momento, requiere de la construcción de un puente comunicacional, que dista mucho de una advertencia o un consejo. Este asesoramiento médico requiere de la adherencia a claras indicaciones internacionales que nos permiten determinar cuándo es el momento más propicio y más seguro para el paciente y para su entorno. 

Por lo cual la pandemia vuelve a poner algo esencial nuevamente en el centro de la escena: la relación médico paciente; diría Lain Entralgo de esta relación que “no es más que el encuentro de dos menesterosos”, dos necesitados uno con necesidad de curar y cuidar, y el otro con necesidad de ser cuidado y curado. Dos necesitados, a los cuales ahora se les hace más difícil encontrarse. ¡Ese es un gran desafío de esta pandemia!

Autor: Christian Cobreros
Nacionalidad: Argentina
Especialidad: Médico Urólogo

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